Por D. Angel Ruiz Quesada


Por su valor histórico, y, a sabiendas de que se trata de una publicación que ya no encontramos en las librerías puesto que está totalmente agotada, paso a transcribir íntegramente un interesante artículo recogido en la página 99 del libro SARDINA, PUERTO DEL ATLÁNTICO (Apuntes para la historia de Gáldar) 1979, de los hermanos FRANCISCO Y ANTONIO RODRÍGUEZ BATLLORI que nos pondrá a todos en situación. El mismo, podía ser utilizado para realizar un trabajo personal, pero entiendo que honradamente, debe ser recogido como digo “íntegramente”, y darlo a conocer a quienes no hayan tenido la oportunidad de contar con el ejemplar. Dice así:

11. UN LARGO PLEITO

Cierto día se filtró, casi clandestinamente, en las dos villas hermanas del Norte de Gran Canaria el fantasma del burocratismo; era inevitable. El burocratismo es un nefasto sensibilizador de ambiciones localistas y discordias de vecindad. Al segregarse de Gáldar el que fue su importante barrio o distrito de Santa María de Guía no hubo, al parecer, una concreta y delimitada asignación de territorio al nuevo municipio. Este tipo de omisiones ha constituido siempre una gran inconveniente al tratar de deslindar una determinada zona jurisdiccional. El más antiguo antecedente de este problema, que terminó en confusión, está representado por un Acta del Corregidor de la isla, de 7 de mayo de 1803, donde se omite toda referencia a una zona de singular importancia, por su condición marítima, como es el litoral de Caleta y sus aledaños.

La villa de Guía, en un momento determinado, se atribuyó soberanía municipal sobre Caleta de Arriba, con motivo del ejercicio de funciones propias de las Alcaldías de Mar. Esta medida originó, ya en su día, un recurso por parte del Ayuntamiento de Gáldar, fundamentado en los siguientes razonamientos: “la resolución de la Diputación provincial de Tenerife –en que apoya su pretensión el municipio vecino- no tenía carácter de deslinde municipal, sino de “jurisdicción marítima”; y ésta, en todo caso, se venía ejerciendo por la de Gáldar, hasta la llamada Punta de Guanarteme, al Naciente de Caleta 1, según se deduce de los datos que conserva el archivo municipal, ratificados posteriormente, en forma gráfica, por un grabado del litoral que realizó el escritor y cronista José Batllori y Lorenzo y se inserta en el número del periódico “España”, dedicado a Gáldar, de 7 de diciembre de 1898.

La creación en Guía de una Alcaldía de Mar independiente de la de Gáldar fue el origen de los conflictos que han tenido por escenario esta zona costera y cuyos rescoldos se avivaron recientemente. En cierto modo, los términos en que se expresaban la Diputación provincial y las autoridades superiores de Marina, al habilitar para el comercio de cabotaje todas las calas, radas y surgideros del archipiélago, sirvieron de acicate al interés del municipio de guía que, desde aquel momento, defendió con entusiasmo lo que, sinceramente, consideraba sus derechos.

Encendió la llama, por así decirlo, la expedición por la Alcaldía de Mar de Gáldar de unas cartas de salud y despacho de buques que tenía salida por el sector de la costa que Guía consideraba incluido en territorio jurisdiccional propio, y la contestación no se hizo esperar, en forma de severo rapapolvo contra los galdenses, Se llamó a capítulo a las autoridades y se condenó con energía el “exceso” en que había incurrido su Alcalde de Mar, quien no solamente entorpeció las facultades del nombrado para la Zona de Guía sino que, incluso, le amenazó con formación de causa y prisión.

No se amilanaron los galdenses. Replicaron a las autoridades superiores que su información era, sin duda, defectuosa y “obtenida por sorpresa”, toda vez que la villa vecina “confundía maliciosamente” los términos Caleta de Soria y Caleta de Arriba, cuando, en realidad, se trataba de dos lugares de la costa completamente distintos. Tal aserto se reforzaba con una información de doce testigos, coincidentes en la afirmación de que nunca hubo otros puertos en el Norte de Gran Canaria que los de Sardina, Caleta de Abajo y Caleta de Arriba, todos en la jurisdicción de Gáldar. Añadían que “en el bañadero hay una rada y otra en la jurisdicción de Guía con la denominación de Barranco del Lino, de la cual y de un barranquillo contiguo llamado Caleta de Soria habían intentado los vecinos de esta villa formar un puerto, pero que, desengañados de la posibilidad del proyecto, se les había ocurrido la idea de identificarle con la Caleta de Arriba, siendo así que ésta estaba situada al Oeste de la Punta de Guanarteme, de la que distaba más de mil quinientas brazas, y de esta Punta a la Caleta de Soria había más de otro tanto de distancia, por cuya razón no podían nunca confundirse”

Pese a todo, la Diputación y las autoridades de Marina no se dejaron convencer. Recusaron la información testifical por considerarla parcial e interesada, ya que procedía de vecinos de Gáldar y, estimando que no existía equívoco en la afirmación de que la Caleta de Soria y la de Arriba era una sola, “situada en territorio de Guía”, ordenaron de nuevo a los de Gáldar abstenerse de intervenir en los asuntos marítimos que correspondían a sus vecinos. Se les exhortaba a utilizar “un lenguaje más decoroso…, pues ni la Diputación ha resuelto este negocio por sorpresa ni menos se ha excedido en las facultades que para tales negocios le atribuyen las leyes y reglamentos vigentes”.

La agudeza dialéctica y persuasiva del muy avispado e inteligente don Francisco Lorenzo y Vázquez de Figueroa, inspirador directo e indirecto del criterio seguido por las autoridades de Gáldar, no fue capaz en esta ocasión de disuadir a sus oponentes, quienes mejor o peor informados, habían tomado una resolución firme. ¿Vacilaba la influencia de los amigos ayacuchos de Lorenzo Vázquez? ¿Dónde estaba, a la sazón, doña Estebada Merino, oráculo de sus designios, Lady Hamilton de sus graves decisiones?

Pasó el tiempo, los ánimos se serenaron, cambiaron las personas y las situaciones de hecho y de derecho. Hacia 1881, don Pedro del Castillo y Westerling quiso dar una solución salomónica a las aspiraciones marítimas de Guía y Gáldar: “Mi primer pensamiento –dice en carta dirigida a don José Batllori y Parera, nuestro abuelo materno-, sin conocer los límites de la antigua Alcaldía de Mar de Guía, que he pensado crear de nuevo, fue señalar la parte de costa comprendida entre el barranco de Moya y Punta de Guanarteme, por ser puntos bien definidos; y no obstante de que nada tengo que sujetarme a la división civil de las jurisdicciones, pues en una misma podía crear dos o más Alcaldías, quise que el amigo Bravo (alcalde de Guía) viese a mi ayudante ahí, señor Rodríguez Reyes, a fin de que me indicara, a la vista de la costa, si la división que yo esperaba estaba bien o convenía modificarla por algún motivo, a fin de que después no hubiesen disgustos, conociendo la rivalidad que hay entre las dos poblaciones…

No entra ni sale del Castillo Westerling en la famosa cuestión de si “Caleta de Guía es la misma que la llamada Caleta de Arriba u otra”. En un juego malabar que dejaría en mantillas al granadino Martínez de la Rosa, llamado por sus contemporáneos “Rosita la pastelera”, Westerling se manifiesta como el mejor ejemplo de imparcialidad: “Creo, pues, que si como usted me indica existen en ese Ayuntamiento antecedentes que le den la razón, deben remitírmelos… sin tener que decir nada malo de la vecina, porque esto que siempre se sabe produce mayores rivalidades y mi deseo es apagar la llama y no avivarla”.

Pero el eco de este pleito secular se alargaba como la cola de una cometa. El problema del deslinde surgió de nuevo hace muy pocos años, dando lugar a espaciosas actuaciones burocráticas 2. Firmes están los criterios en su latido sustancial, si bien hayan cambiado el aspecto procesal y la situación jurídica. Las dos villas hermanas se miran de frente, sin reservas mentales, y se dan la mano en la geografía y en la historia. Lo cortés no quita lo valiente.

1. “Punta del Guanarteme” de acuerdo con el grabado del litoral realizado por el escritor y cronista José Batllori y Lorenzo, se aprecia claramente que está situada en la trasera de la roca donde se encuentra la hornacina de Nuestra Señora del Mar, es decir al margen derecho, (mirando al mar) del “Barranco de la Ballena” o “Cantil”.

2. Cuando los escritores hacen mención a que El problema del deslinde surgió de nuevo “hace muy pocos años”, dando lugar a espaciosas actuaciones burocráticas, teniendo en cuenta que la publicación del libro mencionado fue en el año 1979, se entiende que, con seguridad ya lo tendrían escrito mucho antes. Por ello, me puse en contacto con el buen amigo don Luis Ramírez González, antiguo Juez de Paz de Gáldar durante 22 años, que fue también, primer teniente de alcalde de la corporación galdense que presidía por entonces don José Estévez Rodríguez en los años 1968-1970 y me comenta que, curiosamente, él, Don Luis, presidió la Comisión creada al efecto para delimitar definitivamente los linderos de Gáldar y Guía por Caleta de Arriba, ya que por Santa María de Guía estaban numerando las viviendas de la calle “La Piquienta” y, la vecindad sin embargo solicitaban la acometida del agua de abasto en el Ayuntamiento de Gáldar.

Él, recuerda que, por Gáldar, figuraban los concejales don Atanasio Díaz Molina y don José Delgado Molina. Por Santa María de Guía solo se acuerda de su alcalde don Ignacio Arencibia Miranda. En la reunión, también se encontraban varios pescadores de la zona.

El planteamiento era el siguiente: El lindero debería estar situado en el Barranco de la Ballena, (“El Cantil”) y no en la actual calle “Nuestra Señora del Mar” (donde actualmente se encuentra la misma, en La Playa de siempre). Ello quería decir, que, prácticamente todas las viviendas de aquella época pertenecían a Gáldar, (no debemos olvidar que el único acceso que existía en aquel momento era el actual que se utiliza de bajada principal, y estaba en los linderos de Gáldar, creo que eso no lo pone nadie en duda. (Y permítanme la broma, lo caleteros no exigieron a nadie el “peaje”). Aunque ya en la actualidad se han construido otras viviendas que acceden por la parte trasera).

Me comenta que, no llegaron a un acuerdo por unanimidad, esto llevó consigo la dejadez por ambos ayuntamientos. Con el tiempo y como bien comentan los hermanos Batllori, se ha llegado a la fórmula “Salomónica”, es decir, compartiendo la barriada entre los dos municipios, así que Gáldar y Guía está delimitada en la “Calle Nuestra Señora del Mar”. Bajando a la playa, hacia la derecha, es Santa María de Guía y a la izquierda, Gáldar.

Sin embargo, curiosamente, todos los servicios; agua, limpieza, alumbrado público, etc. es costeado por el Ayuntamiento de Gáldar. Esto último, mediante consulta personal a uno de los actuales Concejales.

Con esta información, coincide en algunos aspectos el escritor Francisco Suárez Moreno, ya que en su publicación “La mar en el oeste de Gran Canaria Aspectos físicos, históricos y etnográficos” editada por Infonortedigital.com Gáldar, Gran Canaria, 2004, en su página 88 dice así:

Pasaron los años de las guerras y posguerra y, en 1956, el Gobierno Civil de Las Palmas intenta un arreglo de línea divisoria trazada desde Caleta de Soria o de Arriba hasta el pico de La Montaña. Esta vez tampoco se logra arrancar un acuerdo por lo que la máxima autoridad civil provincial deja el asunto en manos del Ministerio de la Gobernación, quien el 12 de noviembre de 1973, dicta una resolución por el que declara límite jurisdiccional definitivo entre los dos municipios el cauce natural del barranquillo de Caleta de Arriba. Contra esta resolución el ayuntamiento de Gáldar interpuso recurso de reforma que fue desestimado por dicho Ministerio el 20 de febrero de 1974.

La colocación de antenas en el pico de La Montaña, en 2002, ha sido motivo para “remover y quitar polvo a viejos papeles, por desgracia no siempre bien guardados y cuidados” según el profesor de Historia Contemporánea, don Vicente Suárez Grimón (2003:191).

Quisiera recordar al lector, dos artículos periodísticos en relación a Caleta de Arriba que de alguna manera, nos sitúan físicamente en el lugar así como de los sentimientos de sus gentes. El primero fue publicado en el Diario de Las Palmas con fecha 15 de julio de 1983 por Adolfo Santana bajo el título “Curiosidades de los límites administrativos, CON UN PIE EN CADA MUNICIPIO”.

Por ejemplo, en Caleta de Arriba, la gente lo tiene claro casi siempre. Cuando dejan de tenerlo tan claro es cuando intentan explicarle al viajero preguntón las circunstancias en que viven.

A lo que parece, Caleta de Arriba, hace mucho tiempo, perteneció al Ayuntamiento de Gáldar. Posteriormente, según nos cuentan los vecinos, se estableció un contencioso, Gáldar no presentó lo que tenía que presentar y el barranco dio la mitad del barrio a Guía y la otra mitad al Ayuntamiento de la ciudad de los Guanartemes. Más tarde, los casi cien vecinos unos residentes todo el año y otros que sólo acuden a la pequeña cala en el verano, decidieron echar hormigón al cauce del barranco, formando una carretera en pendiente, en cuya mitad está el límite entre los dos municipios, de tal manera que de un lado están los vecinos de Gáldar y de otra, los de Guía. Si no se llevaran tan bien como se llevan, insultarse o apedrearse sería una cuestión mucho más cómoda que la que desfrutaron los personajes de Uderzo en la “Gran Zanja”.

A Caleta de Arriba se llega aprovechando una desviación que la carretera que va a la Playa del Agujero ofrece, según se baja a la derecha.

La Pista, asfaltada, discurre entre cultivos de plataneras. Después de andar durante unos cinco minutos, a buena marcha, aparece el entaliscado barrio.

La gente se ha empeñado en afear el litoral poniendo bloques hasta en los lugares más inverosímiles. Más abajo está la hermosa y tranquila cala y, en el extremo Sur cobijada bajo un entrante, la gran sorpresa: la imagen de la Virgen del Mar, preciosa, en un altar al que se accede por cinco escalones y que parece una gigantesca postal metida al lado de las olas.

NO SOY DE AQUÍ, NI SOY DE ALLA…

Hablamos con dos de los representantes de la Asociación de Vecinos del pintoresco lugar. La conversación, casi siempre, rozó los límites del surrealismo más absoluto.

-Se llama –nos dice uno de nuestros entrevistados- Asociación de Vecinos Caleta de Arriba…

-No, señor –interviene el otro- se llama Asociación de Vecinos “Caleta de Soria” que se lo pusieron los de Guía, que lo he visto yo en los papeles…1

-¿Y eso porqué?

-Porque los de Guía fueron los que se encargaron de la cosa del teléfono y lo pusieron así…

-¿Tienen los mínimos servicios cubiertos?

-Pues, ya, casi. Ahora nos están poniendo la luz…

-¿Porqué parte?

-Por la de Gáldar, ya que han empalmado El Agujero; tenemos teléfono y tenemos agua. Aquí lo único que necesitamos es que nos hagan la escollera que permita prolongar la plaza y aprovechar mejor la playa y que nos quiten la fosa séptica que está situada en la zona de Gáldar y que vierte en el mar…

-Si, que nos quiten eso –habla otro vecino- porque en la zona de Guía existe un proyecto para hacer otra, con un presupuesto total de novecientas mil pesetas, para el cual ya hay una subvención de quinientas mil pesetas. Lo que hay que hacer es cerrar la de Gáldar y construir la de Guía…

Entre una y otra, queda claro, lectores, no existe más distancia que la que pueda alcanzar una piedra lanzada con mediana fuerza. Ellos han asumido la situación y sólo hablan del tema cuando alguien llega haciendo preguntas.

-Nosotros nos llevamos todos muy bien. No hay problemas. Muchas cosas las hacemos en Gáldar y otras en Guía. Claro que siempre hay quien se queje, pero la mayoría funciona bien…

Las bodas, los bautizos, el papeleo, los realizan en Gáldar.

Cuando llega la época de las fiestas patronales, cortan por lo sano:

-Sí, eso lo tenemos muy claro: aquí cuando celebramos la fiesta de la Virgen del Mar. invitamos a los dos alcaldes. Lo mismo hicimos cuando las elecciones. En este punto tampoco hay problemas.

Sin embargo, la sutil diferencia no se le escapa algunos:

-Bueno, diga usted que mientras los de Guía tenemos que pagar las contribuciones, los de Gáldar no las pagan. Ahí sí que hay marginación…

Cuando se les habla de preferencias, como no, también hay diferencia de criterios:

-A mí me da los mismo ser de un sitio que de otro; lo que realmente importa es que atiendan nuestras necesidades…

-¿Cómo que te da los mismo? A mí no me da lo mismo: yo quiero pertenecer a Gáldar…

-Pues, yo, a Guía.

Y se puede armar la bronca, mientras uno piensa que apenas veinte centímetros tienen la culpa.

En el fondo, uno quiere suponer, la situación es hasta medio privilegiada: son pocos los que pueden saltar de un municipio y aterrizar en el otro con sólo dar un par de pasos…

El día 9 de septiembre de 1992, en La Provincia, el entonces corresponsal de la zona lo escribió un artículo bajo el título de “Nuevas calles en Caleta de Arriba”: Recientemente han sido rotuladas y adecentadas varias calles en la zona litoral de Caleta de Arriba, Gáldar-Guía. Por lo que supone para la zona litoral se han asfaltado unas calles con un presupuesto de unos dos millones de pesetas y que días pasados fueron inauguradas por los alcaldes de ambos municipios, Demetrio Suárez y Ángel Trujillo. Para el presidente de la Asociación de Vecinos de Nuestra Señora del Mar (Caleta de Arriba), Juan Medina, estos trabajos supone un avance en el progreso que ambos municipios invierten en esta zona litoral. Los nombres son: Caleta de Arriba, Nuestra Señora del Mar, Pizarral I, Bajada Caleta, Piquienta, El Cantil, Tablero, Plaza Caleta Arriba. Estas fueron las nuevas inauguradas días pasados.

Por lo que se deja entrever, la cantidad invertida, bien fue aportada por el Cabildo Insular de Gran Canaria (los más probable), o compartida por los dos Ayuntamientos, Gáldar y Guía o Guía y Gáldar, el orden creo que no altere en nada el comentario, naturalmente al estar escrito por un cronista de Gáldar por “defecto” (como dirían los informáticos) se cuela antes tu municipio, estoy seguro que si fuese escrito por un cronista guíense aparecería Guía antes que Gáldar. Lo que sí está claro, es que desde siempre, al menos desde la entrada de la Democracia, permítaseme este comentario en calidad de Concejal de la primera corporación democrática en Gáldar, desde siempre digo, ha existido buena voluntad por ambos Ayuntamientos en aceptar la partición mencionada. Por ello, ya es costumbre verles a los dos titulares presidiendo las procesiones que se celebran cada año por el mes de agosto en honor a Nuestra Señora del Mar.

No quisiera acabar, sin antes hacer mención a dos de los apartados de mi Pregón a las fiestas de Santiago Apóstol de Gáldar del 2007, cuando me refería a la “propiedad” del “Monte de Ajódar” decía: para Santa María de Guía es el Pico de la Atalaya; para nosotros, la Montaña de Gáldar. Más adelante, cuando mencionaba a la fiesta en Azofé Gáldar-Guía, Santa Rita dije: Me vuelvo hacia la Longuera, Anzofé y todos los vecinos de Santa Rita, abogada de lo imposible. Y sucede que Santa Rita en Anzofé, San Antonio en Hoya de Pineda y Nuestra Señora del Mar en Caleta de Arriba consiguen anualmente que vecinos de Guía y de Gáldar se unan para celebrar, olvidando viejas rencillas. Allí conviven durante los días de las fiestas –así como durante todo el año- sin preguntarse por la procedencia de sus vecinos.

Por todo lo expuesto, queda claro, que estamos hablando de un rincón precioso, “CALETA DE ARRIBA”, rincón que debe ser descubierto por aquel que no haya tenido la oportunidad de visitarlo. Es por lo que no me resisto en redactar la página 114 de mi libro Ruta escultórica Borges Linares (Gobierno de Canarias, Dirección General de Cooperación y Patrimonio Cultural-2006):

Proseguimos hacia la playa y contemplamos, en el interior de una hornacina natural la imagen de Nuestra Señora del Mar.

Realizada en polvo de mármol y pasta de papel, en 1980, y donada por el entonces concejal y buen amigo Roberto Suárez melián, que presidía la Asociación de Vecinos. Todos recuerdan que llegó a Caleta “encontrada por unos pesadores en alta mar”. Al llegar a la orilla fue bendecida por el sacerdote don Pedro Monzón Suárez con el agua del mar de Caleta y con un canto original de doña Rosa María Martinón. Dicha señora recomendó al autor de este texto, que fue quien propuso el nombre de la imagen, visitar uno a uno a los miembros de la Coral de Gáldar para animarles a ensayar, por lo que esta obra de Borges dio lugar al resurgimiento de tal asociación lírica, tras años de inoperancia. Es interesante recordar aquí aquella hermosa composición:

Aquí devuelve el mar a la tierra

a su más hermosa peregrina,

espuma blanca de los altares,

estrella navegante detenida

entre la tierra y el cielo.

Como una aurora sobre la sombra del risco,

como llama de fe y consuelo,

como ancla dormida en bahía de coral,

tú serás, Inmaculada María del Mar,

virgen marinera y pescadora,

la celestial compañía

en la proa de la barca,

remera en la soledad de las tempestades,

patrona eterna de los hombres de la Caleta

En conclusión, quiero decirle al director de la página, al amigo Fernando, que esta es mi humilde aportación a su petición, pero quiero dejar claro que no pretendo polemizar al respecto, insisto que se trata de mi humilde aportación de acuerdo con la documentación oral y escrita que cuento.